La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas, y actividades con base científica y aplicada en forma sistémica y secuencial que se emplea en niños y niñas desde su nacimiento hasta los seis años; en el COLEGIO DEL ARTE – CENTRO DE ESTIMULACIÓN con el objetivo de desarrollar al máximo las capacidades cognitivas, físicas, emocionales y psicológicas, lo hacemos a través del arte, así, pintura, música, escultura, teatro y ecología son la herramienta efectiva para generar el maravilloso proceso del desarrollo de la inteligencia.

¿Por qué recibir estimulación temprana?

Durante los primeros 6 años de vida se perfecciona la actividad de todos los órganos de los sentidos, en especial, los relacionados con la percepción visual y auditiva de los niños, esto permitirá reconocer y diferenciar colores, texturas, formas y sonidos. Por otro lado, los procesos psicológicos y los aprendizajes que se generan en los niños durante esta etapa constituyen habilidades que resultarán imprescindibles durante toda su vida posterior.

La estimulación temprana busca estimular al niño de manera oportuna, el objetivo no es adelantarlos en su desarrollo natural, sino ofrecerle una gama de experiencias que le permitirán formar las bases para la adquisición de futuros aprendizajes y el desarrollo adecuado de sus potencialidades.

¿Qué áreas comprende la estimulación temprana?

Para favorecer el óptimo desarrollo psicomotor de los niños, las actividades de estimulación se enfocan en cuatro áreas: cognitiva, motriz, audición y lenguaje y socioemocional.

El área cognitiva:
Le permitirá al niño comprender, relacionar, adaptarse a nuevas situaciones, haciendo uso del pensamiento y la interacción directa con los objetos y el mundo que lo rodea. Para desarrollar esta área el niño necesita de experiencias, así el niño podrá desarrollar sus niveles de pensamiento, su capacidad de razonar, inferir, deducir, centrar atención, seguir instrucciones, solucionar problemas y reaccionar ágilmente ante diversas situaciones.

Área Motriz:
Esta área está relacionada con la habilidad para moverse y desplazarse, permitiendo al niño tomar contacto con el mundo. También comprende la coordinación oculomanual -entre lo que se ve y lo que se toca-, lo que lo hace capaz de tomar los objetos con los dedos, pintar, dibujar, hacer nudos, etc. Para desarrollar esta área es necesario dejar al niño tocar, manipular e incluso llevarse a la boca lo que ve, permitir que explore pero sin dejar de establecer límites frente a posibles riesgos.

Área de audición y lenguaje:
Está referida a las habilidades que le permitirán al niño comunicarse con su entorno y abarca tres aspectos: La capacidad comprensiva, expresiva y gestual. La capacidad comprensiva se desarrolla desde el nacimiento ya que el niño podrá entender ciertas palabras mucho antes de que puede pronunciar un vocablo con sentido; por esta razón es importante hablarle constantemente, de manera articulada relacionándolo con cada actividad que realice o para designar un objeto que manipule, de esta manera el niño reconocerá los sonidos o palabras que escuche asociándolos y dándoles un significado para luego imitarlos.

Área Socio-emocional:
Esta área incluye las experiencias afectivas y la socialización del niño, que le permitirá sentirse querido y seguro, capaz de relacionarse con otros de acuerdo a patrones comunes.

Para el adecuado desarrollo de esta área es primordial la participación de los padres o cuidadores como primeros generadores de vínculos afectivos, es importante brindarles seguridad, cuidado, atención y amor, además de servir de referencia o ejemplo pues aprenderán cómo comportarse frente a otros, cómo relacionarse, en conclusión, cómo ser persona en una sociedad determinada. Los valores de la familia, el afecto y las reglas de la sociedad le permitirán al niño, poco a poco, dominar su propia conducta, expresar sus sentimientos y ser una persona independiente y autónoma.

¿Cómo se desarrolla el cerebro de los niños en la edad temprana?

Investigaciones afirman que el cerebro evoluciona de manera sorprendente en los primeros años de vida y es el momento en el que hace más eficaz el aprendizaje, esto porque el cerebro tiene mayor plasticidad, es decir que se establecen conexiones entre neuronas con mayor facilidad y eficacia, esto proceso se presenta aproximadamente hasta los seis años de edad, a partir de entonces, algunos circuitos neuronales se atrofian y otros se regeneran, por ello el objetivo de la estimulación temprana es conseguir el mayor número de conexiones neuronales haciendo que éstos circuitos se regeneren y sigan funcionando.

Para desarrollar la inteligencia, el cerebro necesita de información generada de la experiencia. Los niños reciben información de diversos estímulos a través de los sentidos, lo hacen día y noche; si estos estímulos son escasos o de pobre calidad, el cerebro tardará en desarrollar sus capacidades o lo hará de manera inadecuada, por el contrario al recibir una estimulación oportuna el infante podrá adquirir niveles cerebrales superiores y lograr un óptimo desarrollo intelectual. Así por ejemplo, al escuchar la voz de su madre, percibir el olor del biberón, recibir una caricia, jugar con la arena, untarse de pintura u observar los colores, se produce una catarata eléctrica que recorre su cerebro, estableciendo nuevas conexiones neuronales.